Burdeles: “como animales en una jaula”

En los sitios internet los clientes de media Europa los describen como paraísos en que el sexo es fácil y seguro y donde elegir el cuerpo que más te gusta, también la carne más “fresca”. Los burdeles alemanes frecuentemente también en los medios aparecen como empresas perfectas con ganancias fáciles también para las mujeres que venden su propio cuerpo, a salvo desde el punto de vista sanitario y en regla también para el fisco.

Pero hay quien no la piensa justo así. Ya en 2007 Alemania de hecho fue señalada por el Departamento de las Naciones Unidas para el control de la droga y la prevención del crimen (Unodc) como una de las destinaciones más utilizadas por los explotadores para las víctimas de la trata de seres humanos. Parece de hecho que muchísimas llegan de Rumania, entre las principales fuentes de “mercancía humana” según Onu.

Cada año miles de mujeres y chiquitas, unas apena de 13 años, son atraídas con promesas de puestos de trabajo bien pagados o de bodas y en cambi las venden a criminales que las cierran en los burdeles. En 2014 también se había difundido el Manifiesto de los terapeutas alemanes del trauma contra la prostitución sobre iniciativa de una traumatóloga, la doctora Ingeborg Kraus, cansada de trabajar para reparar los daños de las mujeres violadas en las casas cerradas.

Que los burdeles esconden no tanto escort satisfechas sino más bien mujeres alienadas, como animales en una jaula lo dice también la ex prostituta Marie Merklinger intervenida más veces también en Italia en apoyo a la propuesta de ley sobre la punibilidad del cliente. Su historia es como la de muchas otras chicas en Alemania donde la prostitución está legalizada. Ella pero es alemana, no llega de los Países de Este como la mayoría de los casos, y ha elegido empezar a prostituirse a los 40 años por necesidad pensando poder elegir cómo gestionar el mercado.

Empezaste porque no encontrabas un trabajo?
“Sí, había intentado encontrar un trabajo pero no lograba encontrar uno estable que me permitirìa vivir bien. Luego me dije que había algo que aún no había hecho. Basta entrar en internet, indicar el coste de la prestación, 30 euros, y el burdel donde trabajas y está hecha. Mi primera experiencia fue con ocho hombres. Fue un trauma. Pronto descubrí que aquel trabajo no podía corresponder a mi sexualidad pero sòlo tenía que satisfacer las fantasías de los hombres. Te enfrentas con personas que te dan asco y debes continuar mientras aquellos abusan de tu cuerpo e incluso tienes que fingir ser su novia. No era más yo, no me reconocía”.

Pero otras mujeres cuentan que ganan mucho y estar bien…
“No es la verdad. También hoy cuando entro en los burdeles hablo con las mujeres que trabajan allí y también cuando ellas me dicen que lo hicieron por elegida, luego poco a poco se confían y revelan el asco que eso le da. La verdad es que en Alemania la situación está fuera de control y, aunque se insiste a separar la trata de la prostitución, los dos fenómenos no son distinguidos. La policía no puede entrar fácilmente en los burdeles. Gran parte de las mujeres proceden de pueblos muy pobres de Rumania, Bulgaria y Hungría. Incluso un político de aquellos Países ha declarado ‘Aquellas mujeres son animales y no nos interesan’”.

Pero cómo es la vida diaria dentro de un burdel?
“Las mujeres viven en las mismos cuartos donde reciben los clientes. El cuarto cuesta 150 euros al mes más 30 euros de tasas. La prestación va de 5 a 50 euros. Se está obligadas a recibir también 60 hombres al día y es inútil contarsela: muchos clientes piden también prestaciones sin protección. Las chicas nuevas e inexpertas ponen en riesgo su salud y sufren por poder pagar el cuarto y las tasas también. Por esto trabajan de 12 a 14 horas”.

Una psicoterapeuta alemana, la doctora Michaela Huber, sostiene que “El alienación es necesaria para hacerse penetrar muchas veces por desconocidos. Pero se deja tras de sí sólo cáscara vacía que aún puede cumplir unos gestos y movimientos”…
“Sí, el alienación te hace resistir pero en realidad dentro de ti estás mal por los abusoso sufridos. Tienes que someterte a los placeres de los hombres y basta. Tampoco tienes la fuerza de salir porque entras como en un vórtice. Y de verdad corres el riesgo de enloquecer. El problema son justo los clientes y la imagen que tienen de ti, como de un objeto. Para que la gente comprenda que las mujeres son tratadas como animales, siempre cuento del cartel que publicita un burdel de mi ciudad: ‘Chorizo, cerveza, xxxx : 50 euros’”.

Cómo hiciste para salir del negocio?
“Antes pedí ayuda al Servicio sanitario pero sólo me hicen llenar unos módulos. Luego he buscado otros servicios pero me han contestado que era raro que yo quería salir de la prostitución. Entonces mi terapia fue la rabia. Y busqué un asociación que se ocupara de mí y de las otras mujeres. Gracias a Solwodi que en diferentes ciudades europeas ayuda a las víctimas de la prostitución pude encontrar apoyo. Y hoy junto a otras mujeres de varios países europeos formo parte de la organización Space international que intenta dar voz y apoyo a las mujeres sobrevividas a los abusos en la prostitución y voy por toda Alemania intentando ayudar quien quiere salir de esto y también promover en todas partes el modelo nórdico que criminaliza quien compra el cuerpo de la mujer”.

di Irene Ciambezi – Interris.it

33. Bien o mal: ¿soy yo el único juez de mis asuntos?

El hombre ha sido creado libre y siempre conserva el gusto por esta libertad, que se expresa, sobre todo, en lo que elige y decide. Se puede incluso decir que una acción sólo es humana si es libre.

  • Hoy día, muchos consideran que, puesto que son libres, nadie debe decirles lo que está bien o mal. No obstante siempre aceptamos, en mayor o menor medida, ciertas normas, como por ejemplo, no asesinar o no escandalizar a un niño, pero esto no ocurre así con todo.

Muy a menudo nuestro juicio se ve influido por los comportamientos y la opinión más generalizados. Sin embargo, el hecho de que mucha gente tenga una misma opinión, no implica necesariamente que sea correcta. Si nos fijamos bien, veremos claramente que no siempre están en lo cierto. A veces, incluso, nos comprometemos de mala gana en cuestiones que, en el fondo, reprobamos.

  • No podemos inventarnos el bien y el mal. No dependen de nuestra opinión o de la de los demás. Existe un orden del mundo (a veces se habla de “ley” natural) ya que así ha sido creado. Este es el significado del libro del Génesis cuando habla del único mandamiento que Dios dio en el jardín del Edén: “No comerás del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.” El pecado original (ver cuestión 31) consiste en el intento, por parte del hombre, de ocupar el lugar de Dios para decidir en vez de Él sobre el bien y el mal.
  • Así pues, si no fuimos los inventores ni del bien ni del mal, ¿cómo podemos reconocerlo? Todo hombre ha recibido lo que denominamos “conciencia”, que “es el centro más secreto del hombre, el santuario en el que está solo con Dios y en el que su voz se hace oír.” (1) La conciencia puede ayudar a cada hombre a orientarse hacia el bien. Pero para ello es necesario escuchar su voz. También hay que iluminarla y formarla mediante la práctica habitual de buenas acciones (virtudes), con la inspiración del Espíritu Santo en la oración. “Imprimiré mi ley en sus entrañas, y la grabaré en sus corazones.” (Jer 31, 33). Por último, escuchando a la Iglesia que nos ayuda a discernir el bien y el mal a la luz de Cristo.

(1) Concilio Vaticano II, La Iglesia en el mundo actual 16

Mi Dios, Te pedí (Kirk Kilgour)

Pedí a Dios ser fuerte para cumplir grandes proyectos:
Él me hizo débil para conservarme en la humildad.
Pedí a Dios que me diese salud para cumplir grandes empresas :
Él me dio el dolor para comprenderla mejor.

Le pedí la riqueza para tenerlo todo:
me hice pobre para que no sea egoísta.
Le pedí el poder para que los hombres me necesitasen:
Él me dio la humillación para que yo los necesitase.

Pedí a Dios todo para gozar la vida:
me dejó la vida para que pueda apreciarlo todo.
Señor, no recibí nada de lo que pedía, pero me diste todo lo que necesitaba y casi contra mi voluntad.
Concediste todos los ruegos que no hice.
Seas alabado, mi Señor

Kirk Kilgour, el campeón estadounidense de voleibol de los años setenta, lleva 24 años en una silla de ruedas. Desde entonces, no ha perdido el ánimo

 

32. ¿Por qué la pornografía es malo para las relaciones?

Efectivamente, día tras día, poco a poco, terminaremos por considerar a la mujer o al hombre como un objeto de consumo para nuestro placer. Nuestra mirada se volverá parcial. En lugar de descubrir a nuestro/a novio/a, o a nuestro marido/mujer en todas las dimensiones de su personalidad: su cuerpo, su espíritu, su corazón, su inteligencia, su sensibilidad… , nos limitaremos a buscar el placer del cuerpo.

  • En nuestras relaciones con los amigos o en el mundo laboral, nuestra actitud se focalizará en el sexo y nuestra mente se llenará de imágenes eróticas. Las relaciones con el prójimo se volverán ambiguas.

En la pareja, la pornografía destruye el amor. En efecto, el verdadero amor consiste en entregarse al otro, en escucharle, en mostrarle delicadeza, ternura y prestarle atención. El erotismo genera una tristeza y un asco que puede cegar nuestro corazón..

  • Sin embargo, el Creador ha puesto en el fondo de nuestro ser el anhelo de aspirar a la pureza. Este anhelo permanece siempre en nosotros, a pesar de todo lo que hayamos hecho por destruirlo. Siempre se puede recuperar esta pureza, sea cual sea la situación en la que nos encontremos.
  • En primer lugar, a través del perdón de Dios. A continuación, en la vida cotidiana, protegiendo nuestro corazón. Se trata de una actitud interior que consiste en apartarse simplemente, pero con firmeza, de todo lo que pueda manchar nuestro corazón (desviar la mirada, controlar nuestra imaginación, no mirar una revista o un cartel, etc.).
  • Podemos estar seguros de que, poco a poco, nuestra buena voluntad se impondrá y encontraremos la paz y la alegría del corazón.
Testimonio

Clara y yo pasamos vivido los dos primeros años de matrimonio como una pareja “moderna”: salidas, amigos, videos, cine… Queríamos verlo todo, saberlo todo. Y así fue como fuimos a ver películas eróticas.

Nos reíamos mucho al volver del cine, ocultando así un cierto malestar, una cierta repugnancia. No queríamos sentirnos culpables. En realidad, en nuestros encuentros sexuales yo ya no veía totalmente a Clara y viceversa. Ciertas imágenes nos venían a la mente, insidiosamente, y nos iban alejando al uno del otro.

Una grave desgracia familiar nos ha llevado a plantearnos una serie de cuestiones sobre nosotros mismos y sobre nuestra vida. Nos dimos cuenta de que estas imágenes, conservadas en nuestra memoria, estaban asfixiando nuestro amor. Decidimos no volver a verlas, y en general, no “tragar” todo lo que se nos presentara, ¡aunque estuviera de moda! Esto nos ha permitido llevar una vida más conforme a lo que deseamos realmente.

Esteban

Un nuevo texto de Papa Benedicto XVI (Pascua 2017)

Desde que leí por primera vez las Cartas de San Ignacio de Antioquia en los años 50, un pasaje de su Carta a los Efesios me conmovió particularmente: “Más vale callar y ser [un cristiano] que hablar y no ser. Está bien enseñar si aquel que habla hace. No hay, pues, más que un solo maestro, aquél que ha hablado y todo ha sido hecho, y las cosas que ha hecho en el silencio son dignas de su Padre. Aquél que posee en verdad la palabra de Jesús puede entender también su silencio, a fin de ser perfecto, a fin de obrar por su palabra y hacerse conocido por su silencio” (15, 1f). ¿Qué significa esto de escuchar el silencio de Jesús y conocerle a través de su silencio? Sabemos por los Evangelios que Jesús, a menudo, pasaba las noches solo “en la montaña” orando, conversando con su Padre. Sabemos que su discurso, su palabra, venía del silencio y sólo podía madurar en él. Por lo que es razonable pensar que su palabra sólo puede ser correctamente comprendida si nosotros, también, entramos en su silencio, si aprendemos a escucharla desde su silencio.

Ciertamente, para poder interpretar las palabras de Jesús se necesita tener un conocimiento histórico que nos enseñe a comprender el tiempo y el lenguaje de esa época. Pero esto, por sí solo, no es suficiente si queremos comprender el mensaje del Señor en profundidad. Cualquiera que lea hoy los comentarios a los Evangelios, cada vez más densos, al final se queda decepcionado. Aprende muchas cosas que pueden ser útiles sobre esos días y muchas hipótesis que, en última instancia, no contribuyen en nada a la comprensión del texto. Al final uno siente que en ese exceso de palabras falta algo esencial: entrar en el silencio de Jesús, del que nació su palabra. Si  no podemos entrar en este silencio, siempre escucharemos superficialmente la palabra, sin comprenderla en su totalidad.

Mientras leía el nuevo libro del cardenal Robert Sarah, todos estos pensamientos atravesaban de nuevo mi alma. Sarah nos enseña el silencio, a ser silenciosos con Jesús, nos enseña la verdadera quietud interior y, de esta forma, nos ayuda a captar la palabra del Señor de nuevo. Habla poco sobre sí mismo, pero de vez en cuando podemos alcanzar a ver su vida interior. Cuando responde a la pregunta de Nicolas Diat: “¿Alguna vez le han resultado las palabras demasiado molestas, demasiado pesadas, demasiado ruidosas?”, dice: “En mi oración y en mi vida interior siempre he sentido la necesidad de un silencio más profundo y completo. (…) Los días de soledad, de silencio y de ayuno absoluto han sido un gran apoyo. Una gracia increíble, una lenta purificación y un encuentro personal con (…) Dios. (…) Los días de soledad, silencio y ayuno, con el único alimento de la Palabra de Dios, permiten al hombre cimentar su vida sobre lo esencial”. Estas líneas hacen visible el manantial del que vive el cardenal, y que da a su palabra su profundidad interior. Desde esta posición ventajosa él puede ver así los peligros que amenazan continuamente la vida espiritual, incluso de sacerdotes y obispos, y también de la propia Iglesia, en la que no es algo infrecuente que la Palabra sea reemplazada por una verborrea que diluye la grandeza de la Palabra. Me gustaría citar sólo una frase que puede convertirse en un examen de conciencia para cada obispo: “Puede suceder que un sacerdote bueno y piadoso, cuando es elevado a la dignidad episcopal, caiga rápidamente en la mediocridad y se preocupe de los éxitos mundanos. Agobiado por la carga de los deberes que le corresponden, preocupado por su poder, su autoridad y las necesidades materiales de su cargo, lentamente pierde interés”.

El cardenal Sarah es un maestro espiritual, que habla desde las profundidades del silencio con el Señor, desde su unión íntima con Él, por lo que realmente tiene algo que decir para cada uno de nosotros.

Debemos agradecer al Papa Francisco haber nombrado a dicho maestro espiritual como  cabeza de la congregación que es responsable de la celebración de la liturgia en la Iglesia. Es verdad que para la liturgia, como para la interpretación de las Sagradas Escrituras, es necesario un conocimiento especializado. Pero también es verdad que la especialización puede, en última instancia, dejar de lado lo esencial en la liturgia, a no ser que esté arraigada en una unión profunda e íntima con la Iglesia orante, que continuamente aprende del Señor mismo qué es la adoración. Con el Cardenal Sarah, maestro del silencio y de la oración íntima, la liturgia está en buenas manos.

Benedicto XVI, Papa emérito

Ciudad del Vaticano, en la Semana de Pascua 2017

No a la destrucción de embriones humanos (Papa Francisco)

Queridos hermanos y hermanas:

Os recibo con alegría y os saludo a cada uno de los que estáis aquí presentes en esta reunión y reflexión dedicada a la enfermedad de Huntington. Doy las gracias sinceramente a todos los que se han esforzado para que esta jornada se pudiera realizar. Agradezco a la señora Cattaneo y al señor Sabine sus palabras de presentación. Me gustaría extender mi saludo a todos los que llevan en su cuerpo y en su vida las huellas de esta enfermedad, así como a los que sufren otras enfermedades denominadas raras.

Sé que algunos de vosotros habéis tenido que realizar un viaje muy largo y difícil para estar hoy aquí. Os lo agradezco y me alegro de vuestra presencia. He escuchado vuestras historias y las dificultades que cada día tenéis que afrontar; conozco la tenacidad y la dedicación con que vuestras familias, los médicos, el personal sanitario y los voluntarios están a vuestro lado en este camino lleno de cuestas arriba, algunas muy duras.

Durante mucho tiempo, los temores y las dificultades que han caracterizado la vida de las personas enfermas de Huntington han provocado a su alrededor malentendidos, barreras, verdaderas marginaciones. En muchos casos, los enfermos y sus familias han experimentado el drama de la vergüenza, del aislamiento, del abandono. Pero hoy estamos aquí porque queremos decir a nosotros mismos y al mundo: «HIDDEN NO MORE!», «NUNCA MÁS OCULTA», «MAI PIÙ NASCOSTA!». No se trata simplemente de un eslogan, sino de un compromiso que todos debemos asumir. La fuerza y ​​la convicción con que pronunciamos estas palabras se derivan precisamente de la misma enseñanza de Jesús. Durante su ministerio, él se encontró con muchos enfermos, se hizo cargo de su sufrimiento, derribó los muros del estigma y de la marginación que a muchos de ellos les impedía sentirse respetados y queridos. Para Jesús, la enfermedad nunca ha sido obstáculo para acercarse al hombre, sino todo lo contrario. Él nos ha enseñado que la persona humana es siempre valiosa, que tiene siempre una dignidad que nada ni nadie le puede quitar, ni siquiera la enfermedad. La fragilidad no es un mal. Y la enfermedad, que es expresión de la fragilidad, no puede y no debe llevarnos a olvidar el inmenso valor que siempre tenemos ante Dios.

También la enfermedad puede ser una oportunidad para el encuentro, la colaboración, la solidaridad. Los enfermos que se encontraban con Jesús quedaban regenerados sobre todo por esta toma de conciencia. Se sentían escuchados, respetados, amados. Ninguno de vosotros se debe sentir nunca solo, ninguno se debe sentir una carga, ninguno debe sentir la necesidad de escapar. Vosotros sois valiosos para Dios, sois valiosos para la Iglesia.

Me dirijo ahora a las familias. Quien sufre la enfermedad de Huntington sabe que nadie puede superar la soledad y la desesperación si no tiene a su lado personas que con abnegación y constancia se transforman en «compañeros de viaje». Vosotros sois todo esto: padres, madres, esposos, esposas, hijos, hermanos y hermanas, que cada día, de manera silenciosa pero eficaz, acompañáis a vuestros familiares en este duro camino. También para vosotros el camino se hace a veces cuesta arriba. Por eso os animo también a que no os sintáis solos; a que no cedáis a la tentación del sentimiento de vergüenza y de culpa. La familia es un lugar privilegiado de vida y dignidad, y podéis contribuir a crear esa red de solidaridad y de ayuda que sólo la familia es capaz de asegurar y a la que está llamada a vivir en primer lugar.

Y me dirijo a vosotros, médicos, personal sanitario, voluntarios de las asociaciones que se dedican a la enfermedad de Huntington y a las personas afectadas por ella. Entre vosotros hay también personal del Hospital «Casa Sollievo della Sofferenza» que, con su atención y su investigación, son una manifestación de la aportación que la Santa Sede quiere dar en este ámbito tan importante a través de una obra suya. El servicio de todos vosotros es muy valioso, porque la esperanza y el impulso de las familias que se confían a vosotros depende ciertamente de vuestro compromiso e iniciativa. Son muchos los retos que plantea la enfermedad desde el punto de vista diagnóstico, terapéutico y asistencial. Que el Señor bendiga vuestro trabajo: que seáis un punto de referencia para los pacientes y sus familias, que en muchas ocasiones se ven obligados a hacer frente a las ya duras pruebas que la enfermedad comporta en un contexto socio-sanitario que, con frecuencia, no corresponde a la dignidad de la persona humana. Así las dificultades aumentan. Con frecuencia, la enfermedad se agrava por la pobreza, las separaciones forzadas y una sensación general de confusión y desconfianza. Por eso, las asociaciones y los organismos nacionales e internacionales son decisivos. Sois como las manos de Dios que siembran esperanza. Sois la voz de estas personas que quieren reivindicar sus derechos.

Por último, están aquí presentes genetistas y científicos que sin escatimar energías se dedican desde hace tiempo al estudio y la búsqueda de una terapia para la enfermedad de Huntington. Es obvio que se mira a vuestro trabajo con mucha expectativa: la esperanza de encontrar un camino para la curación definitiva de la enfermedad depende de vuestros esfuerzos, pero también para la mejora de las condiciones de vida de estos hermanos y para su acompañamiento, especialmente en la etapa delicada del diagnóstico, cuando aparecen los primeros síntomas. Que el Señor bendiga vuestros esfuerzos. Os animo a realizarlo siempre con medios que no contribuyan a alimentar esa «cultura del descarte» que a veces se insinúa también en el mundo de la investigación científica. Algunas líneas de investigación, de hecho, utilizan embriones humanos provocando inevitablemente su destrucción. Pero sabemos que ningún fin, aunque en sí mismo sea noble ―como la posibilidad de una utilidad para la ciencia, para otros seres humanos o para la sociedad―, puede justificar la destrucción de embriones humanos.

Hermanos y hermanas, como veis sois una comunidad grande y motivada. Que la vida de cada uno de vosotros, marcada directamente por la enfermedad de Huntington o comprometida cada día en acompañar el dolor y la dificultad de los enfermos, sea un testimonio vivo de la esperanza que Cristo nos ha dado. Incluso a través del dolor pasa un camino fecundo de bien que podemos recorrer juntos.

Gracias a todos. Que el Señor os bendiga, y por favor, no os olvidéis de rezar por mí, igual que yo rezaré por vosotros. Gracias.
Papa Francisco

Suplica a la Reina del Santo Rosario de Pompeya

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Oh Augusta Reina de las Victorias, * oh Soberana del Cielo y de la Tierra, * ante cuyo nombre se alegran los cielos y tiemblan los abismos, * oh Reina gloriosa del Rosario, * nosotros, tus hijos devotos, * reunidos en tu Templo de Pompeya, (en este día solemne1), * derramamos los afectos de nuestro corazón, * y con confianza de hijos, * te manifestamos nuestras miserias. Del trono de clemencia, * donde te sientas como Reina, * vuelve, oh María, * tu mirada piadosa * sobre nosotros, sobre nuestras familias, * sobre Italia, Europa, el mundo entero. * Ten compasión * de nuestras penas y trabajos que amargan nuestra vida. * Mira, oh María, * cuántos peligros en el alma y en el cuerpo, * cuántas calamidades y afflicciones nos oprimen. Oh Madre, * implora para nosotros de tu divino Hijo, la misericordia * y vence con la clemencia el corazón de los pecadores. * Son nuestros hermanos e hijos tuyos * que cuestan la sangre al dulce Jesús * y entristecen tu sensibilísimo corazón. * Muéstrate a todos come eres, * Reina de paz y de perdón.

Dios te salve, María.

(1) Sólo el 8 de mayo y el 1er. domingo de octubre.

Es verdad * que nosotros, que somos tus hijos, somos los primeros, * con nuestros pecados, en volver a crucificar a Jesús * en nuestro corazón * y en traspasar nuevamente tu corazón. Lo confesamos: * somos merecedores de los más duros castigos, * sin embargo, recuérdate * que en el Gólgota * recogiste, con la Sangre divina, * el testamento del Redentor moribundo, * que te declaraba Madre nuestra, * Madre de los pecadores. Tú, por lo tanto, * como Madre nuestra, * eres nuestra Abogada, * nuestra Esperanza. * Y nosotros, gimiendo, * extendemos hacia ti nuestras manos suplicantes, * gritando: ¡Misericordia! Oh Madre Buena, * ten piedad de nosotros, * de nuestras almas, * de nuestras familias, * de nuestros parientes, * de nuestros amigos, * de nuestros difuntos, * sobre todo de nuestros enemigos * y de tantos que se dicen cristianos * y ofenden, no obstante, el Corazón amable de tu Hijo. * Hoy te imploramos piedad * por las naciones en lucha, * por toda Europa, * por todo el mundo, * para que arrepentido, vuelva a tu corazón. ¡Misericordia para todos, * oh Madre de Misericordia!

Dios te salve, María.

¡Dígnate, oh María, * de escucharnos con benevolencia! * Jesús ha puesto en tus manos * todos los tesoros de sus gracias y de sus misericordias.
Tú estás, * Reina coronada, * a la derecha de tu Hijo, * resplandeciente de gloria inmortal, * por encima de todos los coros de los ángeles. * Tú extiendes tus dominios * por toda la extensión de los cielos * y a ti han sido sometidas la tierra y todas sus criaturas. * Tú eres, por gracia, omnipotente. * Tú, por tanto, puedes ayudarnos. * Si tú no nos quisieras ayudar, porque somos hijos ingratos y no mercedores de tu protección, * no sabríamos a quién dirigirnos. Tu corazón de Madre * no permitirá ver que nosotros, * que somos tus hijos, nos perdamos. * El niño que vemos en tus rodillas * y la mística corona que contemplamos en tu mano, * nos inspiran confianza en que seremos escuchados. * Y nosotros confiamos plenamente en ti, * nos abandonamos como hijos débiles * entre los brazos de la más tierna de las madres, * y, hoy mismo, * esperamos de ti las deseadas gracias.

Dios te salve, María.
 
Pidamos la bendicion a Maria

Una última gracia * te pedimos, oh Reina, * que no puedes negarnos (en este día solemnísimo1): concéde a todos nosotros * tu amor celestial * y en modo especial tu bendición materna. No te dejaremos * hasta que no nos hayas bendecido. * Bendice, oh María, en este momento * al Sumo Pontífice. * A los antiguos esplendores de tu Corona, * a los triunfos de tu Rosario, * por lo que te llamamos Reina de las Victorias, * agrega todavía este, oh Madre: * concede el triunfo a la Religión * y la paz a la Sociedad humana. * Bendice a nuestros Obispos, * a los Sacerdotes * y particularmente a todos aquellos * que celan el honor de tu Santuario. * Bendice, finalmente, a todos los asociados al Templo de Pompeya * y a cuantos cultivan y promueven * la devoción del Santo Rosario. Oh Rosario bendito de María, * dulce cadena que nos une a Dios, * vínculo de amor que nos une a los Angeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el naufragio común, * nosotros no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía; * para ti, pues, el último beso de la vida que se apaga. Y la última mención de nuestros labios será tu dulce nombre, * oh Reina del Rosario de Pompeya, * oh Madre nuestra querida, * oh Refugio de los pecadores, oh Soberana, consoladora de los tristes. Te bendigan en todas partes, * hoy y siempre, * en la tierra y en el cielo. * Amén. Dios te salve, Reina y Madre.

(1) Sólo el 8 de mayo y el 1er. domingo de octubre.

La biografia de Gianna Beretta Molla (1922-1962)

Gianna Beretta nació en Magenta (provincia de Milán) el día 4 de octubre de 1922. Desde su tierna infancia, acoge el don de la fe y la educación cristiana que recibe de sus padres. Considera la vida como un don maravilloso de Dios, confiándose plenamente a la Providencia, y convencida de la necesidad y de la eficacia de la oración.

Durante los años de Liceo y de Universidad, en los que se dedica con diligencia a los estudios, traduce su fe en fruto generoso de apostolado en la Acción católica y en la Sociedad de San Vicente de Paúl, dedicándose a los jóvenes y al servicio caritativo con los ancianos y necesitados. Habiendo obtenido el título de Doctor en Medicina y Cirugía en 1949 en la Universidad de Pavía, abre en 1950 un ambulatorio de consulta en Mésero, municipio vecino a Magenta. En 1952 se especializa en Pediatría en la Universidad de Milán. En la práctica de la medicina, presta una atención particular a las madres, a los niños, a los ancianos y a los pobres.

Su trabajo profesional, que considera como una «misión», no le impide el dedicarse más y más a la Acción católica, intensificando su apostolado entre las jovencitas.

Se dedica también a sus deportes favoritos, el esquí y el alpinismo, encontrando en ellos una ocasión para expresar su alegría de vivir, recreándose ante el encanto de la creación.

Se interroga sobre su porvenir, reza y pide oraciones, para conocer la voluntad de Dios. Llega a la conclusión de que Dios la llama al matrimonio. Llena de entusiasmo, se entrega a esta vocación, con voluntad firme y decidida de formar una familia verdaderamente cristiana.

Conoce al ingeniero Pietro Molla. Comienza el período de noviazgo, tiempo de gozo y alegría, de profundización en la vida espiritual, de oración y de acción de gracias al Señor. El día 24 de septiembre de 1955, Gianna y Pietro contraen matrimonio en Magenta, en la Basílica de S. Martín. Los nuevos esposos se sienten felices. En noviembre de 1956, Gianna da a luz a su primer hijo, Pierluigi. En diciembre de 1957 viene al mundo Mariolina y en julio de 1959, Laura. Gianna armoniza, con simplicidad y equilibrio, los deberes de madre, de esposa, de médico y la alegría de vivir.

En septiembre de 1961, al cumplirse el segundo mes de embarazo, es presa del sufrimiento. El diagnóstico: un tumor en el útero. Se hace necesaria una intervención quirúrgica. Antes de ser intervenida, suplica al cirujano que salve, a toda costa, la vida que lleva en su seno, y se confía a la oración y a la Providencia. Se salva la vida de la criatura. Ella da gracias al Señor y pasa los siete meses antes del parto con incomparable fuerza de ánimo y con plena dedicación a sus deberes de madre y de médico. Se estremece al pensar que la criatura pueda nacer enferma, y pide al Señor que no suceda tal cosa.

Algunos días antes del parto, confiando siempre en la Providencia, está dispuesta a dar su vida para salvar la de la criatura: «Si hay que decidir entre mi vida y la del niño, no dudéis; elegid -lo exijo- la suya. Salvadlo».

La mañana del 21 de abril de 1962 da a luz a Gianna Emanuela. El día 28 de abril, también por la mañana, entre indecibles dolores y repitiendo la jaculatoria «Jesús, te amo; Jesús, te amo», muere santamente. Tenía 39 años.

Sus funerales fueron una gran manifestación llena de emoción profunda, de fe y de oración. La Sierva de Dios reposa en el cementerio de Mésero, a 4 kilómetros de Magenta.

«Meditada inmolación», Pablo VI definió con esta frase el gesto de la beata Gianna recordando, en el Ángelus del domingo 23 de septiembre de 1973: «una joven madre de la diócesis de Milán que, por dar la vida a su hija, sacrificaba, con meditada inmolación, la propia». Es evidente, en las palabras del Santo Padre, la referencia cristológica al Calvario y a la Eucaristía.

Fue beatificada por Juan Pablo II el 24 de abril de 1994, Año Internacional de la Familia y fue canonizada por Juan Pablo II 16 de de mayo de, de 2004

31. ¿Qué es el pecado original?

Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen para que fueran plenamente felices en su ser de “hombre” y de hijo de Dios, es decir, para que pudieran participar en la vida íntima de Dios y realizarse mediante su entrega desinteresada.

  • Desgraciadamente el hombre se dejó seducir por el demonio que le hizo dudar de la palabra de Dios. Decidió entonces no depender de nadie y ser él mismo su propia luz, decidir por si mismo lo que está bien y lo que está mal. El hombre volvió deliberadamente la espalda a Dios, separándose así de la fuente del Amor. Esto es lo que denominamos “pecado original”. Dios respetó la decisión del hombre. y se produjo una ruptura irreparable: la de los primeros seres humanos, cuyas consecuencias todos vemos aún en nosotros mismos y a nuestro alrededor.
  • La ruptura con Dios provoca :
    — En primer lugar, dejar de ser hijos del Señor. Por primera vez, se tiene miedo y vergüenza ante Él. El hombre se esconde: “He oído tu voz en el paraíso y he tenido miedo.” (Gen 3, 10). El hombre se aparta de Dios, pensando que es Dios quien se aleja…
    — Una libertad malsana. El bien y el mal tratan de atraer esta libertad, que se utilizó por la primera vez para alejarse del Amor. La conciencia y la inteligencia se ofuscan, por lo que el hombre no siempre sabrá utilizarlas de forma coherente y ordenada. Y la propia voluntad, que es el instrumento con el que se ejerce la libertad, se debilita. “No hago lo que quiero, sino que hago lo que detesto”, constata San Pablo. En efecto, la voluntad es incapaz de imponerse con determinación y autoridad (se deja dominar por las diferentes pasiones, paralizar por la culpabilidad; se inhibe…). De este modo, a menudo la libertad encuentra obstáculos para desarrollarse. De todo ello resulta la pérdida de la unidad profunda del ser; el hombre se divide en su interior.
    — La ruptura de las relaciones. Efectivamente, esta decisión del hombre de no depender más que de si mismo y de existir para sí, en vez de para los demás, repercute en todas sus relaciones. Se acusa al prójimo (lo que me ocurre es culpa suya), que, al pasar de aliado a rival, se convierte en una amenaza. Esto nos lleva a desconfiar del prójimo y a temerle; le atacamos e intentamos dominarle, o bien, a huir de él. O incluso le deseamos como objeto de nuestro propio placer. Queremos dejar de necesitarlo, querríamos que fuera como nosotros mismos y reivindicamos una igualdad que suprima las diferencias… Pero todo esto no sacia la necesidad de amor y la llamada a la entrega de si mismo, grabadas en lo más profundo del corazón humano. El hombre sufre una dolorosa contradicción interna con Dios y con los demás. ¿Acaso no hemos comprobado todos, por experiencia, algo de esta realidad?
    — La relación con el mundo creado también se ve desvirtuada. El hombre que había recibido la misión de “someterlo” en y para el Amor, sufre la tentación de transformarlo para manifestar su propio poder y apropiárselo.
  • Pero Dios no se resigna al desastre. Como el hombre no puede restablecer su relación con Dios sólo, Dios toma la extraordinaria iniciativa de enviar entre nosotros a su propio Hijo, que es Dios, que se hizo hombre (encarnación). Al decir “sí” y sacrificar su vida por nosotros, su Hijo, Jesús, Cristo, nos liberó del pecado. De nuevo, hizo posible la relación filial con el Padre. En la plegaria, el hombre se encuentra con si mismo porque vuelve a convertirse en hijo de su Padre. Es una nueva creación.

Oración cristiana con la creación – Papa Francisco

creatoTe alabamos, Padre, con todas tus criaturas,
que salieron de tu mano poderosa.
Son tuyas,
y están llenas de tu presencia y de tu ternura.
Alabado seas.

Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María,
te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura
con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.

Espíritu Santo, que con tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre
y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones
para impulsarnos al bien.
Alabado seas.

Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte
en la belleza del universo,
donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud
por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos
con todo lo que existe.

Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.
Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia,
amen el bien común, promuevan a los débiles,
y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,
para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino
de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas.
Amén.
(Papa Francisco)

A ti, bienaventurado san José (Oración a San José)

S JosephA ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de

Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.
Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén

30. ¿De que recursos disponemos cuando no se pueden tener hijos?

Efectivamente tener dificultades para transmitir la vida ocasiona un gran sufrimiento a la pareja. En realidad muy pocas parejas son realmente estériles, sin ninguna posibilidad de embarazo. Alrededor del 10%, son “hipofértiles”, es decir, necesitaran mucho más tiempo para poder concebir un hijo y a veces será necesario recurrir al tratamiento.

  • Actualmente se habla mucho de la fecundación “in vitro” o “probeta” practicada en laboratorio ¿De qué se trata exactamente?

Este método consiste en provocar varias ovulaciones en la mujer, en extraer estos óvulos y fecundarlos con espermatozoides del marido. Se obtienen así varios embriones . De ellos, tres o cuatro serán implantados en el útero materno y los otros se conservarán congelados en nitrógeno líquido. Si los tres (o a veces, cuatro) embriones implantados continúan normalmente su evolución, no es raro que se proponga una “reducción embrionaria”, es decir, ¡un aborto de uno o dos embriones que a pesar de todo habían conseguido implantarse!

En cuanto a los embriones conservados en el congelador serán utilizados para iniciar otro embarazo en la misma mujer o se donarán a otra o bien serán “utilizados para la investigación científica”

  • A este método de base, pueden añadirse ciertas variantes. En caso de esterilidad importante del marido o de la mujer, los óvulos pueden ser extraídos de otra mujer o los espermatozoides pueden provenir de un donante de esperma.
  • Si bien estos métodos representan proezas médicas y técnicas importante, suscitan ciertas cuestiones graves :
  1. La fecundación se realiza fuera del acto sexual. Esta separación entre un acto que expresa de forma privilegiada el amor de los padres y el acto que da lugar a la vida, hace que su aparición es fruto de la técnica y no consecuencia inmediata del amor. La vida pierde entonces su raíz primordial en el amor, incluso si este hijo, es obviamente amado por sus padres.
  2. stas técnicas, lo hemos visto ya, requieren la fecundación de un cierto número de embriones, de los cuales una parte será suprimida voluntariamente o a causa de las manipulaciones técnicas (la descongelación, por ejemplo).
  3. Dada la competencia existente entre los diversos equipos, los médicos pueden verse tentados a utilizar estas técnicas el mayor número de veces posible para “entrenarse” y mejorar sus propias técnicas con el objetivo de adquirir cada vez más experiencia. La satisfacción de sentirse dueño de la vida, de creerse en el origen de ella ¿No es una motivación ambigua, incluso peligrosa, para las parejas y para la sociedad? ¿Qué poder tienen?
  4. El tratamiento de toda hipofertilidad debería tener como fin restaurar en el hombre o la mujer o en los dos la posibilidad de que el acto sexual, signo y expresión de su amor, sea también fuente de vida. Ahora bien, la técnica médica proporciona actualmente la posibilidad de la llegada de un hijo sin, por tanto, curar al hombre o a la mujer de esta enfermedad.
  5. Para los casados ¿tener un hijo es verdaderamente un derecho? El hijo no es un “objeto” necesario para el desarrollo armonioso de una pareja. Es necesario que sea fruto del amor antes que de un éxito técnico. Es un don, signo de la entrega mutua de los esposos en un acto que implica a sus cuerpos y a sus corazones de forma indisociable. Un hijo no se “hace”, no es propiedad de sus padres y esto es así desde la concepción. No recurrir a estos métodos puede ser un verdadero sacrificio para ciertas parejas. Podrán superar esta prueba, si se acercar a la comprensión profunda del misterio de la vida con don de Dios y apoyándose en la gracia del Señor.
  • ¿Qué solución hay para las parejas que no pueden ser padres?
    Lo primero, saber esperar y no precipitarse buscando una solución médica compleja, cuando a veces la paciencia puede bastar. Por otra parte, abrirse a la posibilidad de otro tratamiento pues la probeta se ha convertido en la única respuesta a todo intento solucionar la hipofertilidad, habiéndose abandonado otras líneas de investigación en la materia.

Quizás también se puede pensar en otro tipo de fecundidad, dedicando tiempo, energía y propias capacidades a una causa que resulte verdaderamente importante. También se puede pensar en la adopción, acogiendo a uno o varios niños que podrán encontrar así la familia y el amor que les ha faltado en el comienzo de su vida.

Testimonio

Soy medico especialista en inmunología y me casé hace 30 años. A pesar de nuestro deseo, al cabo de dos años de matrimonio aún no teníamos hijos. Por obediencia a la Iglesia, descartamos la posibilidad de la reproducción asistida aunque la decisión no fue fácil.

El día de la ordenación de un amigo como diácono, le pedimos “Francisco ¡reza porque tengamos un hijo! María José fue concebida dos meses después de la ceremonia y François es su padrino.


Testimonio

Nos casamos como la mayoría de las parejas convencidos de que no tendríamos que esperar mucho para tener descendencia. Pero después de varios meses tuvimos que rendirnos ante la evidencia: no tendríamos nunca la alegría de esperar un hijo. Nos hicimos por supuesto todas las pruebas posibles e imaginables y nos sometimos a varios tratamientos sin resultado. Fue una experiencia dolorosa, cada vez que sabíamos que alguien había tenido un hijo, sufríamos.

Entonces, lentamente, comenzamos a pensar en la adopción. Habíamos rezado mucho para tener un hijo y, a la vez, sentíamos que esta oración nos preparaba par vivir algo diferente. Fue un “duelo” interior que requirió bastante tiempo. Me di cuenta de que iba por buen camino cuando pude ocuparme de los hijos de los demás con serenidad.

¿Seremos capaces de amarle?

Pero estábamos aún llenos de miedo ¿podríamos amar verdaderamente a un hijo por el hecho de serlo? Sería un hijo en que no nos podríamos reconocer en absoluto, un hijo que tendría una parte de misterio, un origen, una historia totalmente desconocida. ¿Y si después tuviéramos un hijo nuestro? ¿Seríamos capaces de amar al primero de la misma manera?

Una frase muy sencilla nos ayudó mucho en ese momento “Cuando veáis a un niño que os tiende los brazos diciendo “Mamá, papá” ya no tendréis miedo”

Y eso fue lo que sucedió. Pasando por alto los detalles de todos los trámites, reuniones, entrevistas, esperas, Miriam llegó desde su India natal. No sabíamos nada de ella, sólo su nombre y su fecha de nacimiento. Pero tuvimos la sensación de conocerla desde siempre y se convirtió en “carne de nuestra carne”. Sin duda había sido nuestra oración por ella, mientras esperábamos su llegada, la que nos había unido tan profundamente.

Nos maravillamos al constatar toda nuestra capacidad de amor: muchos de nuestros temores desaparecieron rápidamente. Nos dimos cuenta de que Dios nos hacía un regalo extraordinario, por el cual le damos gracias cada día. Adoptar un hijo no es un mal menor si no una gracia especial.

Hoy sabemos que los pensamientos de Dios están muy por encima de nuestras propias formas de concebir las cosas, porque son para nuestro bien, pese al sufrimiento que Él nos enseña a ofrecerle y que Él hace fecundo.

Miguel y María Elena

P.S. Nos preparamos a vivir una nueva aventura, puesto que esperamos la llegada de un hermanito para Miriam dentro de algunas semanas.

29. ¿Y la superpoblación? ¿se debe prohibir a los países pobres que tengan hijos?

Existe una enorme presión sobre los pueblos de los países pobres para que reduzcan su natalidad, a menudo con medidas obligatorias y totalmente contrarias a los derechos del hombre. Por ejemplo, para ser contratado en determinadas empresas, hay que aportar un certificado de esterilización… Los organismos financieros internacionales también acostumbran a supeditar su ayuda a la aplicación de estas medidas. Pero la difusión de la anticoncepción en los países pobres no se debe a la preocupación por verles salir del subdesarrollo, sino sobretodo al miedo de los países ricos ante la amenaza de una oleada humana atraída por sus riquezas. ¿Acaso no leemos actualmente que la expansión demográfica del tercer mundo constituye una amenaza, o la amenaza principal, para la conservación del medio ambiente (1) ?

  • « Son tan pobres porque son demasiados”. Esta afirmación responde a las teorías malthusianas (enunciadas por Malthus, economista inglés del siglo XVIII), que aún hoy día tienen muchos seguidores. La solución sería entonces que una población menos numerosa llevaría a un mejor nivel de vida.
  • Es cierto que un crecimiento demográfico demasiado fuerte puede frenar el desarrollo (2). Pero generalmente este desarrollo ya se ve obstaculizado desde el principio por situaciones de injusticia económica, un subdesarrollo crónico de la agricultura y una insuficiente voluntad política. Alimentar a 20.000 millones de personas es técnicamente posible con las actuales riquezas de nuestro planeta. El problema reside en que los países pobres no cuentan con medios par comprar o producir los alimentos necesarios.
  • Examinemos la afirmación inversa : « Son demasiados porque son tan pobres ». Sabemos que en la mayoría de las civilizaciones, los niños se consideran como la principal fuente de riqueza futura: en el presente son la mano de obra más barata y en el futuro serán quienes se encargarán de mantener a sus padres ancianos. Como dice un documento de la Conferencia Episcopal alemana : « Reducir el número de niños sin hacer desaparecer las causas que llevan a los padres a desear muchos hijos, supone privar a los pobres de su única esperanza.(3) »
  • Desde esta óptica, ¿es beneficiosa la pastilla? Estamos convencidos de que la difusión de que es objeto en los países pobres se basa en una visión distorsionada de la libertad y la solidaridad. Además, las mujeres no siempre disfrutan de su derecho a ser informadas de los efectos de los productos que utilizan. Algunos anticonceptivos siguen vendiéndose en el Tercer Mundo a pesar de estar prohibidos en Estados Unidos o en Europa: ¿Acaso existen dos justicias diferentes, una para los países ricos y otra para los países pobres? Por último, el fomento de las medidas anticonceptivas a menudo va en contra de las tradiciones culturales y religiosas de los pueblos; estas tradiciones preceden o refuerzan así, la defensa que la Iglesia lleva a cabo del derecho inalienable a la vida.
  • Concluyamos recordando que la Iglesia no se limita a criticar, sino que fomenta activa y eficazmente la planificación familiar natural que, también contrariamente a los prejuicios que de ella se tienen, se basa en principios científicos sólidos (ver cuestión 26). Su funcionamiento es sencillo, depende simplemente de la autoobservación personal y su precio es el de un termómetro La Madre Teresa, entre otros, enseña habitualmente estos métodos a los pueblos más desfavorecidos. Se trata de una solución a largo plazo, que coloca al ser humano en primer lugar (4).

(1) Cf. le libro de Michel Schooyans, La dérive totalitaire du liberalisme (El aspecto totalitario del liberalismo). Ed. Universitaires Françaises 1991.
(2) Sollicitudo rei Socialis nº 25.
(3) Pauvreté et croissance de la population dans le Tiers-monde (Pobreza y crecimiento de la población en el Tercer Mundo). Estudio de un grupo de trabajo de la conferencia episcopal alemana. Documentation catholique nº 2024.
(4) Para una ética clara de la planificación familiar, Comunicación de la Iglesia católica a la XXII Conferencia del CIOMS. Documentation catholique, nº 1968.

Por que te amo, Maria (Santa Teresa de Lisieux)

Yo sé que en Nazaret, Virgen llena de gracia, viviste pobremente sin ambición de más. Ni éxtasis ni raptos ni milagros tu vida hermosearon, ¡Reina de los electos!
Muchos son en la tierra los pequeños, y ellos pueden alzar, sin miedo, a ti los ojos.
Por el común camino, oh Madre incomparable, caminas tú, guiándonos al cielo!
Vivir contigo quiero, Madre amada, a la espera del cielo, seguirte en el destierro día a día.
En tu contemplación yo me hundo absorta, y de tu inmenso corazón descubro los abismos de amor.

Tu maternal mirada desvanece mis miedos, y m enseña a llorar, y me enseña a reír.

28. ¿Por qué desear que viva un niño deficiente?

¿Su vida será feliz o desgraciado? Esto no depende de la gravedad de su deficiencia. No depende del número de células de su cerebro. Depende de su entorno, pues lo esencial de su felicidad y de la nuestra es amar y ser amado.

El niño al nacer no sabe nada del drama que se vive en su entorno pero lo siente a través de todas las fibras de su ser. Por el tono de voz, por la dulzura o la indiferencia de los gestos, por el tiempo, tranquilo o angustiado que se le dedica, sabe si es acogido o rechazado. Incluso aquél con una deficiencia que parece afectar todo su ser, sin duda es una persona. Cuantos padres como el filósofo Emmanuel Mounier, frente a su pequeña Françoise cuya inteligencia parecía completamente mermada, han presentido una presencia que les invitaba a un “plus” de amor, de esperanza y de ternura.

Pero al no encontrar ningún apoyo, muchos padres son casi incapaces de este amor incondicional. Es necesario rodearse de toda una red de amigos y cada uno de nosotros puede ser uno de estos amigos.

Testimonio

A los 33 años di a luz a mi tercer hijo, una niña que quisimos llamar María. Un cuarto de hora después de su nacimiento, el pediatra me dijo que nuestra hija estaba aquejada de la trisomía 21 (nombre científico de mongolismo). Nada hacía prever esta deficiencia , no me pareció necesario hacerme la amniocentesis ya no estada dentro edad “de riesgo”. De todas formas, mi marido y yo habíamos decidido que, si alguno de nuestros hijos sufriera una deficiencia, fuera cual fuera, no recurriríamos al aborto. Después de todo, me sentí aliviada de que no se hubiera detectado nada en el estado prenatal, pues así al menos pude tener un embarazo tranquilo. En el primer momento recibí sin duda una gracia especial por no sentirme destrozada. Ya había trabajado con niños mongólicos, sabía que su deficiencia puede ser ligera, que son niños particularmente afectuosos y que se pueden integrar muy bien en un medio normal. En cambio, mi marido estaba destrozado. Era incapaz de aceptar a María y quería que nos separásemos de ella legalmente lo más rápido posible. Nuestras familias, de entrada, tuvieron la misma reacción. El pánico terminó por apoderarse de mí también. ¿Por qué esta criatura? ¿Por qué nosotros? A mi edad el riesgo de tener un hijo trisómico era del 1 sobre 750 y nos había tocado a precisamente a nosotros ¿Que podíamos hacer? ¿Cómo iban a reaccionar los dos mayores ? ¿Y nuestros conocidos? ¿Qué futuro le aguardaba?

Si tu tienes valor, yo también

Por suerte mi madre me dio la dirección del Secretariado Cristiano para Deficientes. Llamé en seguida y les expliqué la situación. A la mañana siguiente, una persona vino a verme a la clínica y pude exponerle todos mis problemas. Ella me contó que, a pesar de que el desarrollo de estos niños es más lento que el de los niños normales, pueden comenzar a andar hacia los dos años, dejar de usar pañales a los dos y medio e ir al parvulario con otros niños. Son muy sociales, en general les gusta mucho la música (detalle importante, pues mi marido es músico) y, aunque la edad mental no sobrepase los 8 años, pueden ir a la escuela, con clases de educación especial o acudir a centros especializados y adaptados a sus necesidades.

Esta persona vino a vernos cada día. Al cabo de una semana, le decía a mi marido que me parecía que tenía la fuerza suficiente para quedarme con María. “Si tu tienes este valor”, me respondió, “seguro que yo también…” Se daba cuenta de que si abandonábamos a María, ya no podríamos jamás volver a ser felices como antes.

Así pues volvimos a casa con María. Era una niña muy tranquila, que en seguida nos dormía la noche de un tirón. Nuestras familias, claro está, se sintieron completamente desconcertadas por la decisión que habíamos tomado pero cuando les visitamos por primera vez, la carita y el encanto de María les conquistaron por completo.

Apoyo para el futuro.

Nuestra niña tiene ahora un año y debo decir que, por el momento, la vida no es más difícil que antes. Al contrario, nos emociona la atención y la delicadeza con que los que nos rodean la tratan : todos nos preguntan por ella y se alegran de sus progresos.

¿Cómo vemos el porvenir ? Sin demasiada aprehensión. Nos sentimos muy bien rodeados, tanto médica como personalmente. Actualmente hay muchas investigaciones y experimentos para estimular e integrar a los niños trisómicos. Por ejemplo, un fisioterapeuta visita a María en casa para ayudar fortalecerle los músculos.

Por otra parte, contamos con el apoyo del movimiento cristiano “Fe y Luz”, fundado especialmente para los niños deficientes y sus familias. Allí nos ayudarán a superar las dificultades que encontraremos, sin duda, en los años venideros.

Una ventaja para nuestros hijos mayores.

Sin duda es una paradoja, comprobar que la felicidad puede nacer de una experiencia así, si se vive con la ayuda de Dios ya que somos verdaderamente felices.

María nos transmite el mensaje esencial: más allá de todo éxito intelectual o social, toda persona tiene valor en sí misma. Nuestros dos hijos mayores serán sensibles a este mensaje. lo que, sin duda, será una ventaja para ellos el día de mañana.

 Ana

27. Es cierto que el aborto no es lo ideal pero ¿en determinados casos?

Abortar es interrumpir la vida de un embrión, o sea de un ser humano. Aunque lo lleve a cabo un médico, es un asesinato.

  • Además deja secuelas en la madre: la apertura forzada del cuello del útero, así como la interrupción brutal de la actividad hormonal del ovario, tienen unos efectos muy violentos que pueden provocar desequilibrios físicos y psíquicos que no siempre se tienen en cuenta.
  • A menudo el aborto no es más que la solución momentánea a un problema que sigue sin resolverse. El embarazo “no deseado” es, en efecto, en numerosos casos resultado de una situación conflictiva: una relación poco estable, una confianza traicionada, un acto impulsivo causado por falta de afecto, etc. Con frecuencia el aborto no hace más que agravar el sufrimiento interior de la mujer y sus marcas en ella son, consciente o inconscientemente, imborrables.
  • ¿Qué pasa cuando la mujer no puede asumir el embarazo? Efectivamente, quedarse embarazada tras una violación o una relación totalmente esporádica puede ser una catástrofe. Pero ¿es motivo suficiente para causar otra? El asesinato de un ser humano, incluso en su estado embrionario, constituye en sí mismo una catástrofe. Y además, es falso que sea más fácil de asumir. Es un acto que puede quedar grabado en el cuerpo más profundamente incluso que en la memoria consciente y provocar importantes trastornos: culpabilidad de la que no se consigue quedar libre, agresividad hacia el marido, el amigo o los hombres en general, angustia en la vida sexual, que desde entonces se percibe como “peligrosa”, temor de no poder ser nunca una “buena madre” después de haber “hecho aquello”, etc.
  • ¿Qué hacer en una situación de este tipol? En primer lugar, saber que existe ayuda y que no es necesario pasar sola por esta experiencia. Con el apoyo de personas y de familias que les han ayudado moral y materialmente (ver página 66: “Contactos”), algunas madres jóvenes han decidido quedarse con su hijo. Ellas pueden dar testimonio de que su vida no ha quedado destrozada por ello, sino todo lo contrario: con frecuencia este niño ha constituido una etapa fundamental en su evolución hacia una vida más madura y más responsable, dando lugar a una auténtica realización como personas.
  • Cuando esta maternidad parece verdaderamente imposible de asumir, existe una solución legal nada de censurable, aunque a primera vista resulte delicada: la joven madre puede decidir dar a su hijo en adopción, dentro de los tres primeros meses tras su nacimiento, a instituciones reconocidas por la ley para que lo entreguen a su vez a unos padres adoptivos. Es un acto de valentía, de lucidez y de amor a este niño. Hay que decirlo contra todas las voces que, inconscientes, se alzarán para condenarlo. También es bueno saber que en nuestros países existen varios miles de padres que, cada año, intentan adoptar un niño, sin conseguirlo. Por lo tanto, hay muchas probabilidades de que el bebé encuentre una familia en la que será feliz. En estas condiciones, un niño “no deseado” no está forzosamente condenado a ser desgraciado.

No hay jamás nada perdido para el Señor. Cuando somos conscientes de que hemos cometido un error grave, el perdón de Dios (que el sacerdote da en el sacramento de la confesión) nos abre de nuevo las puertas de la paz y de la alegría (ver cuestión 39). Jesús no ha venido a condenar; busca a la oveja perdida entre las zarzas, la toma sobre sus hombros y la cura.

Testimonio

Cuando mi madre estaba embarazada de mí, cayó gravemente enferma y tuvo que ser hospitalizada. El médico en seguida le aconsejó que abortara a causa de los riesgos de malformación que su enfermedad podía acarrear.

Pero mis padres se negaron a causa de su fe y decidieron aceptar ese hijo, aunque fuera disminuido. Encargaron a una religiosa que rezara muy especialmente por el niño que debía nacer. Mi madre aceptó el compromiso, pero murió poco antes de que yo naciera.

¡Yo nací sin ninguna malformación! Mi única pena es no haber conocido a la persona a la que sin duda debo la gracia de ser una hija normal…

Megumi

26. ¿En que consisten los metodos naturales de control de la natalidad?

Se trata de un conjunto de métodos basados en la observación del ciclo femenino. En efecto, en un ciclo normal, la mujer sólo es fértil determinados días. Cuando su cuerpo se prepara para una eventual acogida de la vida, emite ciertos signos que se pueden observar si se presta un poco de atención :

  • la temperatura aumenta varios grados tras la ovulación,
  • la presencia de las llamadas “secreciones vaginales” (ver cuestión 24), de las que se pueden recoger varias gotas en la vulva y observar su consistencia.
  • Por lo tanto, estos signos permiten que la mujer conozca sus períodos de fertilidad o de infertilidad . Si la pareja desea tener un hijo, podrá unirse sobre todo en los períodos fértiles, mientras que si no lo desea, escogerá los períodos no fértiles.
  • Este método da lugar a las “etapas del amor”: momentos de unión física y momentos en los que el amor se expresa de otras formas. La gran mayoría de las parejas que utilizan los métodos naturales comprueba que esta alternancia permite un mayor dominio de sí mismo, más diálogo y comprensión mutuas. La aceptación del otro en todas sus facetas, el respeto de la capacidad de dar vida tanto de la mujer como del hombre, suponen un amor más amplio y más profundo. Respecto al deseo, en vez de debilitarse, se renueva.
  • Cuando estos métodos se aplican bien, su fiabilidad es excelente. Naturalmente es necesario ser muy regular en la observación y tener el apoyo del marido y es indispensable contar con su colaboración para poner en práctica este método. ¿No resulta extraordinario y mucho más sano comprender lo que ocurre en nuestro cuerpo y vivir a su ritmo?

25. ¿La pastilla o las etapas del amor?

“La pastilla no es ningún producto ecológico. Si tenemos en cuenta la cantidad de hormonas que libera los ecologistas deberían retirarla del mercado”. En todo caso, lo cierto es que la píldora contraceptiva bloquea mediante productos químicos el proceso biológico de la mujer y la hace infértil.

  • La diferencia con los métodos naturales de regulación de la natalidad es que los últimos permiten conocer con precisión la evolución del ritmo fisiológico sin suprimirlo, conocer la alternancia de periodos en que la mujer no es fértil y de periodos en que es capaz de dar la vida.
  • Un hombre que ame de verdad a su mujer no puede permitir que por culpa de la pastilla se limite permanentemente a no ser más que una parte de ella misma, a un estado que además tiene consecuencias psicológicas y a veces médicas.
  • Amar es reconocer y acoger al otro en todas sus dimensiones: su mirada y su cuerpo, sus sentimientos, sus gustos, toda su personalidad, su alma y todo a lo que aspira la belleza, bondad y la sinceridad. En resumen, su dimensión de eternidad.

Y el hecho de estar abierto a la vida con esta capacidad que tiene en ciertos momentos de dar la vida ¡Esta alternancia femenina no es un error de la naturaleza!

  • En una pareja que considera las etapas del ritmo femenino como una riqueza que forma parte de la verdadera mujer, el hombre permite que su mujer lo sea de verdad. Al hacerlo el hombre adquiere también su verdadera dimensión, la de poder optar por dar la vida de forma responsable. Pueden, también, espaciar los nacimientos de sus hijos y ver cómo el deseo se renueva y cómo las distintas formas de afecto escriben la historia de su amor.
Testimonio

Catalina : Al principio de nuestro matrimonio como no queríamos tener hijos, empecé a tomar la pastilla porque era un método de que había oído hablar. El médico que visité no me informó sobre ningún otro ya que tras examinarme consideró que la pastilla no estaba contraindicada en mi caso.

Marcos : Decidiera lo que decidiera mi mujer, era “cosa suya”, creía que no me afectara en absoluto. Pasaron los meses y empezamos a desear un hijo.

Catalina : Por eso dejé de tomar anticonceptivos. Pero tuve que esperar un año y medio para quedarme embarazada. Me parece mucho cuando se desea algo…

Marcos : Por fin tuvimos una niña. Este nacimiento tan esperado y nuestra conversión nos acercaron profundamente y decidimos empezar a buscar, esta vez juntos, un nuevo método de regulación de la natalidad que no fuera las pastillas.

Catalina : El médico nos explicó qué era un DIU y optamos por este método sin estar bien informados. Dos días antes de ponérmelo, una amiga me explicó que de hecho se trataba de un microabortivo y, por tanto, lo descartamos.

Marcos : Unos amigos nos hablaron entonces de los métodos naturales de regulación de la natalidad. Nos documentamos y tratamos de ponerlos en práctica con la mejor voluntad.

Catalina : El método no me convencía mucho. Tomarme la temperatura cada mañana y observar las segregaciones vaginales, escribirlo todo en un cuaderno, me parecía un engorro. Como queríamos otro hijo, no éramos muy rigurosos con el método. De hecho, seis meses después estaba embarazada y tuvimos un niño. Pero tras este nacimiento era importante que debíamos tener más cuidado. Decidí entonces volver a hacerlo pero esta vez más en serio. Hasta este momento no me había comprometido totalmente. Tenía la impresión de ser víctima de la situación en lugar de ser la responsable y la que la controlara.

Marcos : Por mi parte tuve consciencia de que debía dedicarme a Catalina y apoyarla. Descubrí poco a poco lo que era el ciclo de la mujer, ese proceso maravilloso que realiza el cuerpo humano para acoger la vida. Poco a poco fue aceptando más los necesarios periodos de continencia. Nos hemos ido dando cuenta, también, de la riqueza humana y espiritual que proporciona el amor conyugal cuando se impregna de verdadero diálogo, de la transparencia, al conocerse en todo lo que se es y en lo que se está llamado a ser. Entonces la abstinencia se convierte en fuente de alegría, de cariño y de caridad.

Catalina : A partir del momento en que nos decidimos de verdad, tomarme la temperatura, observar las segregaciones y anotarlo; se me hizo mucho más fácil. Descubrí además todo un conjunto de signos en que nunca antes me había fijado. Al cabo de algunos meses, era capaz de reconocer cada periodo del ciclo. Los esfuerzos de Marcos para ayudarme, la atención que me presta y que me escuche, me animaron a perseverar. Descubrí que también tenía que respetar el ciclo y los periodos de posible encuentro. Debía evitar estar demasiado cansada y organizar mejor el trabajo para estar disponible y preparada para poder recibir y entregarme totalmente.

Marcos : Pasaron tres años hasta el nacimiento de nuestro tercer hijo. Para nosotros fue una gran alegría saber que en los periodos fértiles nuestra unión iba a permitir la vida. Ofrecimos, de común acuerdo, nuestro amor a Dios para que Él le hiciese fecundo por tercera vez.

24. ¿En que momento nace la vida?

La vida humana comienza en el momento en que dos semicélulas sexuales, el espermatozoide del hombre y el óvulo de la mujer, se unen y forman la primera célula de un ser único, que no se repetirá jamás en la historia del mundo.

Pero repasemos un poco las etapas que desembocan en este instante maravilloso.

  • La glándula hiposifis del hombre, controlada por el cerebro, ordena desde la pubertad la fabricación de 100 millones de espermatozoides diarios. En una relación sexual se depositan entre 200 y 300 millones de estos espermatozoides en el cuerpo de la mujer, en el fondo de la vagina, cerca del cuello del útero. La entrada de los espermatozoides en el útero de la mujer es posible si, en este periodo del ciclo, el cuello del útero de la mujer se abre y segrega un líquido llamado secreción vaginal, que permite el avance de los espermatozoides hasta el óvulo.
  • En el caso de la mujer, durante el ciclo la hipófisis hace que el óvulo situado en el folículo madure y se abra dejando salir el óvulo que es aspirado por un extremo de la tropa. En este momento ya puede ser fecundado por un espermatozoide.
  • Desde que óvulo y espermatozoide se encuentran, desde el primer instante de la vida, ya no existe la menor discontinuidad entre el momento de la fecundación y lo que cada uno es en el día de hoy. Por eso toda agresión contra el embrión. tenga las semanas que tenga, es una agresión contra un ser humano.

El hecho que el cerebro esté desarrollado o no en los primeros momentos (las primeras células del cerebro se desarrollan durante la cuarta semana de embarazo) no es importante ya que el pequeño ya está formado “en potencia”, con todos los elementos necesarios para su desarrollo. La vida de un ser humano único ya ha comenzado.

23. ¿Azar o creacion?

Rechazar la hipótesis de que ha sido Dios es más difícil de lo que parece. Decir que fue por “azar”, como hacen ciertos científicos, ¿no es deificar el azar? Otros argumentan que, si el azar ha conseguido aparecer al hombre a partir del Big Bang, pasando por las estrellas y las primeras células vivas este azar debe haber ganado el “gordo” de la lotería millones de veces. Otros que se aíslan en un cientifismo ateo que se dejan llevar para poner una “n” mayúscula a la naturaleza y una E a evolución, un M a la materia… Difícil, difícil….

¿Por qué no aceptan un Dios inteligente en vez de un azar imbécil? Y si somos libres, ¿por qué no buscar a ese Dios que nos deja libres para reconocerle? Y ¿por qué no escucharle decirnos: “Te amo y si quieres te prometo desde ahora amor eterno”?

El hombre, animal racional e inteligente, deseoso de hacer el bien capaz de amar y ser amado es más que el animal. Este ser único es producto de la tierra y de la evolución. Pero va mucho más allá porque está Dios le llama. Ha sido creado a imagen de Dios y está llamado a encontrarse con Él y con la felicidad en plena libertad. Esto es lo que significa que Dios “tiene un alma espiritual”.

Del instinto a la libertad y el amor

Frente al instinto del animal, el hombre está dotado de inteligencia y libertad. Tiene la capacidad de construir su vida, de crear, de innovar (progreso tecnológico), de realizar obras de arte. Puede adaptarse a situaciones inéditas y múltiples.

Ser libre significa no ser esclavo del instinto, de los pulsiones. Es la capacidad de no dejarse arrastrar por los acontecimientos. Ser libre significa decidir qué hago con vistas a un objetivo, a un fin.

La libertad no se nos da sólo una vez y basta. El hombre “producto de cultura” se desarrolla a medida que decide: tiene un porvenir. El hombre llega a ser lo que sus decisiones hacen de él, es capaz de responder de lo que es. Eso es la responsabilidad. El hombre da sentido a la libertad. Gracias a la libertad, puede amar y realizarse plenamente.