29. ¿Y la superpoblación? ¿se debe prohibir a los países pobres que tengan hijos?

Existe una enorme presión sobre los pueblos de los países pobres para que reduzcan su natalidad, a menudo con medidas obligatorias y totalmente contrarias a los derechos del hombre. Por ejemplo, para ser contratado en determinadas empresas, hay que aportar un certificado de esterilización… Los organismos financieros internacionales también acostumbran a supeditar su ayuda a la aplicación de estas medidas. Pero la difusión de la anticoncepción en los países pobres no se debe a la preocupación por verles salir del subdesarrollo, sino sobretodo al miedo de los países ricos ante la amenaza de una oleada humana atraída por sus riquezas. ¿Acaso no leemos actualmente que la expansión demográfica del tercer mundo constituye una amenaza, o la amenaza principal, para la conservación del medio ambiente (1) ?

  • « Son tan pobres porque son demasiados”. Esta afirmación responde a las teorías malthusianas (enunciadas por Malthus, economista inglés del siglo XVIII), que aún hoy día tienen muchos seguidores. La solución sería entonces que una población menos numerosa llevaría a un mejor nivel de vida.
  • Es cierto que un crecimiento demográfico demasiado fuerte puede frenar el desarrollo (2). Pero generalmente este desarrollo ya se ve obstaculizado desde el principio por situaciones de injusticia económica, un subdesarrollo crónico de la agricultura y una insuficiente voluntad política. Alimentar a 20.000 millones de personas es técnicamente posible con las actuales riquezas de nuestro planeta. El problema reside en que los países pobres no cuentan con medios par comprar o producir los alimentos necesarios.
  • Examinemos la afirmación inversa : « Son demasiados porque son tan pobres ». Sabemos que en la mayoría de las civilizaciones, los niños se consideran como la principal fuente de riqueza futura: en el presente son la mano de obra más barata y en el futuro serán quienes se encargarán de mantener a sus padres ancianos. Como dice un documento de la Conferencia Episcopal alemana : « Reducir el número de niños sin hacer desaparecer las causas que llevan a los padres a desear muchos hijos, supone privar a los pobres de su única esperanza.(3) »
  • Desde esta óptica, ¿es beneficiosa la pastilla? Estamos convencidos de que la difusión de que es objeto en los países pobres se basa en una visión distorsionada de la libertad y la solidaridad. Además, las mujeres no siempre disfrutan de su derecho a ser informadas de los efectos de los productos que utilizan. Algunos anticonceptivos siguen vendiéndose en el Tercer Mundo a pesar de estar prohibidos en Estados Unidos o en Europa: ¿Acaso existen dos justicias diferentes, una para los países ricos y otra para los países pobres? Por último, el fomento de las medidas anticonceptivas a menudo va en contra de las tradiciones culturales y religiosas de los pueblos; estas tradiciones preceden o refuerzan así, la defensa que la Iglesia lleva a cabo del derecho inalienable a la vida.
  • Concluyamos recordando que la Iglesia no se limita a criticar, sino que fomenta activa y eficazmente la planificación familiar natural que, también contrariamente a los prejuicios que de ella se tienen, se basa en principios científicos sólidos (ver cuestión 26). Su funcionamiento es sencillo, depende simplemente de la autoobservación personal y su precio es el de un termómetro La Madre Teresa, entre otros, enseña habitualmente estos métodos a los pueblos más desfavorecidos. Se trata de una solución a largo plazo, que coloca al ser humano en primer lugar (4).

(1) Cf. le libro de Michel Schooyans, La dérive totalitaire du liberalisme (El aspecto totalitario del liberalismo). Ed. Universitaires Françaises 1991.
(2) Sollicitudo rei Socialis nº 25.
(3) Pauvreté et croissance de la population dans le Tiers-monde (Pobreza y crecimiento de la población en el Tercer Mundo). Estudio de un grupo de trabajo de la conferencia episcopal alemana. Documentation catholique nº 2024.
(4) Para una ética clara de la planificación familiar, Comunicación de la Iglesia católica a la XXII Conferencia del CIOMS. Documentation catholique, nº 1968.

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