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Imagen de ADL

«Amigos de Lázaro» (Amici di Lazzaro) es una pequeña asociación católica que nació del encuentro con personas sin hogar en las estaciones de tren de Turín. Todo comenzó de una manera muy sencilla: algunas personas decidieron dedicar su tiempo a escuchar, crear vínculos de amistad y compartir su vida con quienes vivían en la calle.

De aquellas primeras amistades nació poco a poco el deseo de hacer más. A medida que fuimos encontrando nuevas formas de pobreza y exclusión social, nuestra labor se fue ampliando: desde el acompañamiento a personas sin hogar hasta el encuentro con jóvenes víctimas de la trata de personas y de la explotación; y, posteriormente, a proyectos de apoyo a familias, niños, jóvenes, mujeres y madres que atraviesan situaciones de dificultad, así como a iniciativas para anunciar el Evangelio y a proyectos de solidaridad internacional.

No comenzamos con un gran proyecto cuidadosamente diseñado de antemano. Fueron las personas que encontramos quienes nos mostraron el camino, paso a paso. Así fueron surgiendo nuevos servicios, mientras buscábamos responder de manera concreta y significativa a las situaciones que encontrábamos.

Nuestra misión

Amigos de Lázaro es una comunidad de jóvenes y adultos que busca vivir algo más profundo que el simple voluntariado. Nuestra labor se apoya en tres pilares: la amistad, la oración y el servicio.

Creemos que el amor que recibimos de Dios no es un don que debamos guardar para nosotros mismos, sino que estamos llamados a compartirlo con quienes se sienten solos, olvidados o privados de amor y de vínculos humanos.

Junto a nuestros voluntarios cristianos, también colaboran personas que no profesan una fe concreta, pero que comparten nuestros valores y nuestro deseo de ponerse al servicio de los demás.

Nos acercamos a las personas que viven situaciones de sufrimiento, exclusión social, pobreza extrema y dificultades materiales. Sabemos lo importante que es tener un hogar, un trabajo, acceso a la educación y el respeto de los propios derechos. Sin embargo, también creemos que estas cosas, por importantes que sean, no bastan por sí solas para que una persona pueda vivir una vida verdaderamente plena.

El nombre «Amigos de Lázaro» hace referencia a dos figuras del Evangelio: Lázaro, el pobre que muere a la puerta del rico, y Lázaro de Betania, amigo de Jesús, a quien Él devuelve a la vida. Estas dos figuras nos recuerdan, cada una a su manera, que Dios está cerca de quienes sufren y que toda persona está llamada a renacer a una vida nueva, llena de dignidad y esperanza.

Ser Amigo de Lázaro significa también estar al lado de quienes buscan paz interior, relaciones auténticas, valores, fe y alguien dispuesto a escucharles. Por eso, nuestro compromiso se dirige a los niños, los jóvenes, las familias, las personas que viven situaciones de marginación, quienes son perseguidos por causa de su fe y todos aquellos que desean crecer tanto humana como espiritualmente.

Nuestros valores

Las necesidades que encontramos son materiales, humanas y espirituales. Sabemos lo esenciales que son una vivienda, un empleo, la educación y el respeto de los derechos fundamentales. Pero también creemos que el bienestar material, por sí solo, no basta para que una persona sea verdaderamente feliz y pueda alcanzar una vida plena.

Para nosotros, el amor, la amistad, la escucha atenta, la esperanza y la fe están en el corazón de una vida con sentido. Dan fuerza para afrontar las dificultades, reconstruir las relaciones y mirar al futuro con confianza. Creemos que estos valores son también la base para construir una sociedad más justa, más fraterna y una paz duradera.